12 de diciembre de 2009

Penelope Fitzgerald (5): The gate of Angels


En cuanto a técnica, "The gate of Angels" (1990) es hermana gemela de "The beginning of spring" (1988). Ambas son novelas reducidas al mínimo necesario, y ambas suceden, por decirlo así, en la mente del lector, no en el papel. En ambas, Penelope Fitzgerald lleva hasta el extremo su manera de narrar los acontecimientos presentando los antecedentes y las conclusiones, sin nada en medio.

El marco de la historia es Cambridge, 1912. Un mundo teocéntrico y espiritual (en todas las acepciones de la palabra) parece estar dando paso a la era de la física y el átomo, en la que la ciencia explicará cuanto existe, visible o no. Fred Fairly, que vive alojado en el Colegio de St. Angelicus (donde está The gate of Angels) parece encarnar las ideas del presente. Pero la historia comienza un día de viento atroz que pone el mundo literalmente patas arriba (A scene of disorder, tree-tops on the earth, legs in the air, in a university city devoted to logic and reason), y el lector toma nota: el paisaje es un trasunto del debate intelectual en el que sucederá la historia.

La primera parte de la novela, en la que no "sucede" nada, está dedicada a Fred. Conocemos su entorno en Cambridge, su familia, un breve viaje a los Alpes y, aparentemente, nada más. En el séptimo capítulo, Fred tiene un accidente de bicicleta.
Podríamos cerrar el libro aquí con la sensación de haber leído un retrato de Fred hecho a base de fragmentos. En una novela tradicional, estaríamos en el momento en el cual el protagonista, ya completo como personaje, empezaría a "actuar"; tras una descripción, la narración.
Pero Penelope Fitzgerald no emplea ni una frase que no tenga, al menos, dos funciones, y el retrato de Fred está compuesto de líneas que lo describen como personaje y, al mismo tiempo, sirven como claves inequívocas de la trama que se compondrá en la imaginación del lector cuando termine la novela.

La segunda parte corresponde a Daisy, la mujer con la que Fred choca en el accidente. Varios flashbacks, un retrato completo y más pistas para el lector atento.

Y la historia como tal empieza y termina en menos de setenta páginas que se leen como un novelón de trescientas porque en este punto sabemos (gracias a la maravillosa técnica de contar A y decir, por refracción, B, C y D) todo lo que necesitamos saber para componer lo que no está explícito. Hay un paseo por el campo, un juicio, un hombre que cuenta una historia de fantasmas, una separación y una puerta que se abre.

El final, como en "The beginning of spring", es un tijeretazo.

No lo puedo decir más, pero lo digo otra vez. Cualquiera que tenga curiosidad por la novela como forma artística tiene un filón en Penelope Fitzgerald. Su propuesta es un experimento extraordinario que refuta los modos tradicionales de transmisión de información dentro de la narrativa.

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Autocromos de Paul Sano

7 comentarios:

Cristina dijo...

Me encanta leer tus críticas de P. Fitzgerald. Me pones los dientes largos y me dan ganas de leer todos sus libros de una sentada. Pero al final me la dosifico para que dure más.

Este tiene muy buena pinta, desde luego.

Pablo Chul dijo...

Gracias, Cristina!
Sabes que P. Fitzgerald fue una recomendación tuya, así que estoy en deuda.
Yo leo siempre tu blog y sigo tus recomendaciones. Marghanita Laski va next in line, by the way.

Gracias

Cristina dijo...

Bah, en esto de los libros no hay deudas. Hubieras llegado a P. Fitzgerald de todos modos.

A ver qué tal M. Laski. Yo tengo pendiente leer más suyos, aunque he leído que cada uno es un mundo.

terence dooley dijo...

Gracias por sus reseñas excelentes sobre las novelas de mi suegra, Penelope Fitzgerald, a quien echamos de menos tanto. Su biografía, escrita por Hermione Lee, aparecerá dentro de varios años. Y habrá artículos para celebrar su décimo aniversario en abril en The Guardian y en Times Literary Supplement. Yo creo tambien que va a parecer alguna novela suya en castellano quizá el añ que viene.

Pablo Chul dijo...

Muchísimas gracias a usted, señor Dooley, por el comentario y por la magnífica introducción a "So I have thought of you", que tan bien dibuja el retrato de Penelope Fitzgerald.

Yo sólo soy un lector y escritor fascinado -como muchos otros- por el arte de Fitzgerald, e intento compartir en este blog mi admiración y mi entusiasmo.

Un abrazo, me ha ilusionado mucho su mensaje y le estoy agradecido de corazón.

Alicia dijo...

Me encanta que hayas dado importancia a la cita de como el viento pone todo patas arriba y me encanta aún más como has hecho un resumen del final de la novela "a lo Penelope Fitzgerald", con su agilidad e ingenio. Enhorabuena!!!

Pablo Chul dijo...

Muchas gracias, Alicia!