8 de noviembre de 2008

A world of love, de Elizabeth Bowen


Tres notas -literalmente- sobre el contexto:

En 1954, cuando Elizabeth Bowen escribe "A world of love",
a) Europa está en la posguerra de la Segunda Guerra Mundial,
b) la autora acaba de enviudar de Alan Cameron, muerto en agosto de 1952,
c) Bowen's Court, la mítica residencia en el campo de la autora (por la que parece haber pasado todo el mundo en las décadas centrales del siglo, desde Eudora Welty -perfecta- hasta Carson McCullers -borracha-), es ya una ruina económica condenada a la venta.
Pero "A world of love" no es, por supuesto, un roman à clé, y el contexto arroja sombra sobre la trama de la novela precisamente así: como una sombra.

"A world of love" es la primera de las tres últimas novelas de Bowen y forma, junto con "The little girls" y "Eva Trout", un tríptico de novelas radicalmente esquivas, elípticas, enigmáticas....por usar un término Bowen, "farouche at their most".

Bowen parece anunciar aquí: ya os he acostumbrado a personajes, motivaciones y tramas llenas de oscuros gaps; vamos ahora a inventar formas novelísticas igualmente arrítmicas.

¿Qué narra la novela? Es junio en Montefort, una casa en el campo en Irlanda. Hace calor, el tiempo se ha detenido y en la casa conviven, unidos por un arreglo económico chapucero y por otros vínculos que no puedo revelar, la joven Jane y su hermana Maud, Fred y Lilia (padres e inquilinos/guardeses de Montefort) y Antonia (dueña de Montefort). Jane tiene veinte años y curiosidad, ansia por conocer cómo es esa Great Thing que los adultos parecen conocer, anhelar y negar. Un día, Jane encuentra en el desván una serie de cartas que Guy, un antiguo prometido de Lilia caído en la Primera Guerra Mundial, escribió hace tiempo. Son cartas de amor sin destinatario.
Jane lee las cartas y, literalmente, trae al presente el fantasma de Guy.
Jane, con una torpeza semejante a la del personaje de Portia en "The death of the heart", se lanza al conocimiento del amor. Quiere saber y quiere experimentar. Quiere preguntar y pregunta demasiado: ¿A quién iban dirigidas esas cartas? ¿A quién pertenecen? ¿Qué sucedió exactamente? El pasado, con sus agujeros y sus enigmas, vuelve a los adultos de Montefort.
En una trama secundaria, Lady Latterly, dueña de una mansión vecina en cuya mesa siempre hay un plato servido para Guy o su fantasma, se encapricha de Jane y la invita a sus fiestas, dispuesta a proporcionarle los medios necesarios para que viva lo que ha aprendido en las cartas encontradas en el desván.
Y así sucede, pero fuera de las páginas de la novela, que se cierra con Jane en el umbral.

Como escribió la propia Elizabeth Bowen sobre este libro, "You can see why it's deliberately such a short book. It's on the periphery of a passion -or, the intensified reflections of several passions in a darkened mirror."

1 comentario:

Démeter dijo...

Señor Chul, gracias por su esperado post. Vemos que ha estado leyendo y bien. Su texto me ha dado tantas ganas de leer "A world of love" que casi me he saltado el ultimo párrafo por miedo a eso que l@s modernos llaman un "spoiler"... Pero con su sentido habitual, nos ha evitado ese disgusto.