9 de mayo de 2008

Los niños, de Edith Wharton

Estamos acostumbrados a ver a Edith Wharton vestida como en 1880 y quizá olvidamos que escribió toda su obra literaria en el siglo XX y que es compañera de generación de, por ejemplo, Joyce, Freud, Virginia Woolf o Robert Musil. Cuando muere, en 1937, Proust ya “estaba de moda hasta en los círculos menos capacitados para leerle”, y Claude Simon y Julien Gracq (ambos recién fallecidos) estaban a punto de empezar a publicar libros.

Los niños (1928) es una novela muy seria y muy precisa, sin adornos ni ironía, que narra las vacilaciones de Martin Boyne, ingeniero norteamericano de cuarenta y seis años, en una encrucijada vital. La trama, en líneas generales, se plantea así:

Martin Boyne viaja a Italia, donde piensa encontrarse con la mujer que ama: Rose Sellars. En el barco, y por casualidad, conoce a un grupo de siete niños que resultan ser hijos e hijastros de unos antiguos conocidos de Martin, los Wheater. Destacan Terry, un niño enfermizo y sensible, y Judy, la mayor de todos: una niña de quince años que se ha erigido en madre de los demás. Los niños son ricos y salvajes, maleducados y nómadas, y solicitan la ayuda de Martin para que “haga algo” por ellos. En sólo dos escenas (una excursión a Monreale y la súplica de Terry), Martin queda comprometido con el futuro de los niños. Hará algo.
E intercede ante el matrimonio Wheater en cuanto el barco atraca en Venecia, aunque sin éxito. Los Wheater son imposibles y frívolos, y los niños parecen condenados a un futuro igualmente errático; pero Martin no puede quedarse. Debe ir a las puras cumbres de Cortina d’Ampezzo, donde su amada Rose Sellars, buena, comprensiva, elegante y perfecta, le espera en un refugio lejos del tiempo, el espacio, la vulgaridad y los hijos malcriados de los horribles nuevos ricos.

Y esto es sólo la primera de cuatro partes. Martin huye a las montañas y los niños huyen detrás. El resto de la acción sucede a los pies del monte Cristallo, durante un largo verano al final del cual se resuelven los conflictos fundamentales de la novela:

1- El futuro de los niños.
2- La relación entre Martin y Rose.
3- La relación entre Martin y Judy.
4- El paso a la madurez de Martin.

Nada más respecto al argumento, que avanza controladamente hasta el desenlace, en París, y el demoledor epílogo en Biarritz, bajo la lluvia, con un personaje que mira a otro a través de un cristal.

Edith Wharton domina el material literario de “Los niños” con absoluta firmeza y frialdad. Está en la cima de su carrera, muy alejada de la influencia de Henry James, y ya ha escrito varias novelas perfectas en forma y tono. Aquí se ciñe a una historia moderna (hay divorcios, actrices de cine, millonarios y gigolós) pero presentada según presupuestos del realismo de tipo psicologista del siglo XIX: la novela describe los acontecimientos sólo en relación al impacto que tienen en la mente de Martin a través de un narrador neutro, invisible, cercano al protagonista....casi una primera persona narrada en tercera persona.

No hay -no hace falta- ni un truco ni un respiro ni una sonrisa del autor al lector. Edith Wharton elige unos recursos literarios escuetos y efectivos y los maneja con mano de hierro durante cuatrocientas páginas.

Y nosotros, encantados, leemos hasta el final esta magnífica novela parando de vez en cuando para quitarnos el sombrero.

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La cita sobre Proust está sacada de la autobiografía de Wharton, "A backward glance" (1934).

The Mount fue la casa de Edith Wharton durante la primera parte de su vida. Sobre The Mount como ejemplo del neo-renacimiento arquitectónico en EEUU:
http://xroads.virginia.edu/~MA01/Davis/wharton/home/home.html
(copia y pega en el navegador)

The Mount corre el grave peligro de cerrarse al público para siempre por falta de fondos. Dona para evitarlo, y dona deprisa:
http://www.edithwharton.org/index-main.php
De lo contrario puede acabar como la mansión Wyndcliffe, en esplendor cuando la visitaron Henry James y Edith Wharton. Ahora está así:
http://www.hudsonvalleyruins.org/yasinsac/wyndcliffe/wyndcliffe.html

Todo, todo, todo sobre Edith Wharton en:
http://www.wsu.edu/~campbelld/wharton/index.html
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** Autocromos de Van Besten y de Charles Corbet